Espero que esta antologia haya sido de su total agrado, ya que los autores son destacados del genero del cual es basada la antología, los relatos son de los que má an sido destacados de cada uno de los autoresy dejan una enseñansa en cada fábula.
También los relatos nos promueven una reflexion es decir un aenseñansa moral.
martes, 6 de diciembre de 2016
El grillo maestro
Allá
en tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno, el Director
de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el grillo daba a los
grillitos su clase sobre el arte de cantar, precisamente en el momento de la
exposición en que les explicaba que la voz del grillo era la mejor y la más
bella entre todas las voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento
de las alas contra los costados, en tanto que los pájaros cantaban tan mal
porque se empeñaban en hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del
cuerpo humano menos indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos.
Al
escuchar aquello, el Director, que era un grillo muy viejo y muy sabio, asintió
varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo
siguiera como en sus tiempos.
El burro y la flauta
Tirada en el campo estaba desde hacía
tiempo una flauta que ya nadie tocaba, hasta que un día un burro que paseaba
por ahí resopló fuerte sobre ella haciéndola producir el sonido más dulce de su
vida, es decir, de la vida del burro y de la flauta.
Incapaces de comprender lo que había
pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la
racionalidad, se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el
otro habían hecho durante su triste existencia.
Augusto Monterroso
(Tegucigalpa, Honduras, 1921 - Ciudad de México, 2003) Escritor guatemalteco, uno de los autores latinoamericanos más reconocidos a nivel internacional. Aunque nacido en Honduras, Augusto Monterroso era hijo de padre guatemalteco y optó por esta nacionalidad al llegar a su mayoría de edad. Participó en la lucha popular que derrocó a la dictadura de Jorge Ubico y posteriormente hubo de exiliarse. Con un paréntesis en Guatemala y algún destino diplomático, vivió desde 1944 en México, donde trabajó en la UNAM y, como traductor, en el Fondo de Cultura Económica.
De formación autodidacta, desde muy joven alternó la lectura de
los clásicos de las lenguas española e inglesa con trabajos que le servían para
contribuir al sostenimiento de su familia. Fue cofundador de la revista
literaria Acento y se le ubica como integrante de la
Generación del 40. Escritor de fama internacional, mereció importantes
galardones y reconocimientos, como el premio nacional de cuento Saker-Ti
(Guatemala, 1952), el premio de literatura Magda Donato (México, 1970), el Xavier
Villaurrutia (México, 1975), la Orden del Águila Azteca (México, 1988), el
premio literario del Instituto Ítalo-Latinoamericano (Roma, 1993), el Premio
Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias (Guatemala, 1997), el Príncipe de
Asturias (España, 2000) y el Juan Rulfo (México, 2000).
Su
producción narrativa incide fundamentalmente en el análisis de la naturaleza
humana desde una óptica irónica. La literatura de Augusto Monterroso, sin
embargo, es difícilmente clasificable: textos breves en general, de género
impreciso, en la frontera del relato y la fábula, del ensayo y el aforismo,
escritos con sentido del humor y de la sorpresa. Innovador y renovador de los
géneros tradicionales, específicamente de la fábula, se reconoce su importancia
por el cambio que introduce en la literatura guatemalteca del siglo XX:
brevedad e ironía. Sus relatos denotan una brillante imaginación resuelta en
sutilezas. La paradoja y el humor fino, apoyados en una enorme capacidad de
observación y plasmados en una prosa de singular precisión, denotan una
fantasía exuberante y una extraordinaria concisión.
Una gran variedad de temas se aúnan bajo una misma visión de la
vida: irónica, amarga y tierna al mismo tiempo. Sus libros breves, escuetos y
casi perfectos, dan un ejemplo singular de coherencia vocacional que es, como
el propio autor, difícil y huidiza, crítica y autocrítica, tímida y osada, ya
que los caracteriza una manera muy especial de observar y transmitir la
realidad. Traducida a varios idiomas, la obra de Augusto Monterroso incluye
títulos como El concierto y el eclipse (1947), Uno de cada tres y El
centenario (1952), Obras completas y otros cuentos (1959), La oveja negra y demás fábulas (1969), Movimiento perpetuo (1969), Animales y hombres(1971), Antología personal (1975), Lo demás es silencio (1978), Las ilusiones perdidas (1985), Esa fauna (1992) o La vaca (1998).
Una aproximación directa a su persona ofrece la colección de entrevistas Viaje al centro de la fábula (1981); en 1993 publicó Los buscadores de oro, libro de memorias. En
algunos de sus últimos libros se acrecienta el carácter misceláneo de su obra: La palabra mágica (1983)
y La letra e (1986).
Monterroso es uno de los máximos escritores hispanoamericanos y uno de los
grandes maestros del relato corto de la época contemporánea. Gabriel García
Márquez, refiriéndose a La oveja negra y demás fábulas,
escribió: "Este libro hay que leerlo manos arriba: su peligrosidad se
funda en la sabiduría solapada y la belleza mortífera de la falta de
seriedad".
El leon yla cabra
Un señor león andaba como un perro
del valle al monte, de la selva al cerro, a caza, sin hallar pelo ni lana,
perdiendo la paciencia y la mañana.
Por un risco
escarpado ve trepar una cabra a
lo encumbrado, de modo que parece que se empeña en hacer creer al león que se despeña.
El pretender seguirla fuera en vano.
El cazador entonces, cortesano, le dice:
-¡Baja, baja, mi querida, no busques
precipicios a tu vida!. En el valle frondoso pacerás a mi lado con reposo.
– ¿Desde cuándo, señor, la real
persona cuida con tanto amor de la barbona?
Esos halagos tiernos no son por bien,
apostaré los cuernos. Así le respondió la astuta cabra, y él se marchó sin
replicar palabra.
La
moraleja :Lo paga la infeliz con el pellejo si toma sin examen el consejo.
El jabali y la zorra
Sus terribles colmillos afilaba/aguzaba un jabalí en el tronco de una encina. La zorrauna vecina del animal cerdoso, le miraba y le dice:
–
Extraño el verte, siendo tú en paz señor de la bellota, cuando ningún contrario
te alborota, que tus armas afiles de esa suerte.La fiera responde: – Tengo oído
que en la paz se prepara el buen guerrero, así como en la calma el marinero.
Moraleja: Vale siempre estar prevenido.
lunes, 5 de diciembre de 2016
Félix María Samaniego
(Laguardia,
1745- id., 1801) Escritor español, famoso por sus Fábulas morales.
Junto con Tomás de Iriarte es considerado el mejor de los fabulistas españoles;
la violenta enemistad surgida entre ambos ha pasado a la historia de la
literatura.
Perteneciente a una familia noble y rica, tras los primeros
estudios (llevados a cabo en el hogar paterno) fue enviado a cursar derecho a
la Universidad de Valladolid, donde permaneció dos años sin llegar a concluir
la carrera. En un viaje de placer a Francia se entusiasmó con los
enciclopedistas, y se quedó mucho tiempo en tierra francesa; allí se le
contagió la inclinación a la crítica mordaz contra la política y la religión
tan grata a los hombres del siglo, y cierto espíritu libertino y escéptico que
le indujo a burlarse de los privilegios y a rechazar, incluso, un alto empleo
en la corte que le ofreció el conde de Floridablanca.
A su
regreso a España contrajo matrimonio y se estableció primeramente en Vergara,
donde participó en la Sociedad Patriótica Vascongada, tendente a la difusión de
la cultura en los medios populares, y de la cual llegó a ser presidente. Las
fábulas escritas para que sirvieran de lectura a los alumnos del Real Seminario
Patriótico Vascongado de Vergara son su obra más conocida. En 1781 se
publicaron en Valencia los cinco primeros libros con el título de Fábulas en verso castellano, y
en 1784 apareció en Madrid la versión definitiva, titulada Fábulas morales y formada por nueve libros con 157
fábulas.
Las
fábulas de Samaniego se inspiran en las obras de los fabulistas clásicos Esopo
y Fedro, y también del francés La Fontaine y del inglés J. Gay; todas ellas
tienen una finalidad didáctica. De estilo bastante sencillo y métrica variada,
muchas fábulas destacan por su espontaneidad y gracia: La lechera, Las ranas que pedían rey, El parto de los montes, La cigarra y la hormiga, La codorniz, Las moscas, El asno y el cochino, La zorra y el busto o El
camello y la pulga.
La
publicación de las fábulas de Tomás de
Iriarte (que
había sido su amigo) un año después que las suyas, con un prólogo en el que
afirmaba que eran "las primeras fábulas originales en lengua
castellana", irritó a Samaniego y desató una rivalidad entre ambos
escritores que duraría toda su vida. Samaniego publicó anónimamente el folleto
satírico Observaciones
sobre las fábulas literarias originales de D. Tomás de Iriarte (1782) y, poco después, una parodia del
poema La música,
también de Iriarte, que tituló Coplas
para tocarse al violín a guisa de tonadilla. Siguieron numerosos libelos, contestados
con la misma violencia por Iriarte. Sin embargo, cierto espíritu volteriano
confería a los ataques de Samaniego una crueldad mayor.
Con la subida de los Borbones al poder se produjo un proceso
centralizador que entró en litigio con las instituciones forales del País
Vasco. Al complicarse la situación, en 1783, Samaniego fue comisionado por la
provincia de Álava para que de una manera directa gestionara los problemas
provinciales en la Corte, aunque también tramitó otros asuntos regionales y de
la Vascongada. En la capital, su actividad literaria fue intensa; asistió a
reuniones y tertulias y gozó de la amistad de nobles y escritores. Participó en
las polémicas teatrales de la época defendiendo el teatro neoclásico y la
ideología ilustrada. Esta actividad cultural fue más exitosa que los progresos
de las gestiones que le habían encargado. Tampoco llegó a buen puerto el plan
de un Seminario para señoritas, que la Vascongada pretendía establecer en la
ciudad de Vitoria.
De nuevo en Bilbao, volvió a llevar las riendas de su hacienda,
bastante olvidada, y a frecuentar las antiguas amistades. En 1792 decidió
llevar una vida más tranquila y se retiró a su villa natal, Laguardia. Dos
sucesos rompieron su tranquilidad: por un lado, la invasión francesa del año
1793 que dejó malparadas sus posesiones guipuzcoanas; por otro, algunas poesías
satíricas y licenciosas le valieron el principio de un proceso inquisitorial en
1793. El tribunal de Logroño llegó incluso a decretar la detención del autor.
Samaniego evitó peores consecuencias gracias a la influencia de sus amistades
en los altos niveles.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



